Experience: Short film screenwritingExperiencia: Guión de cortometraje

screenwriting

Ricardo Gutierrez is Mexican, but has lived and worked in the United States for several years. A while ago, he asked me to read a script he wrote for a short film to be produced in Spain soon. As you can see, a whole international project. Furthermore, it didn’t just span distant spaces, but also time; with a story that, despite being narrated in a minute, would develop through centuries.

It was an honour to take part in this process, at least as a copy-editor and ideas consultant. However, ignoring the friendship that links us and the astonishing plot, I had to be as strict as possible. Screenplay has to be unequivocal, almost technical, regardless of the movie genre.

The script has to be written with such clarity, that whoever reads it feels they got inside the author’s head and sees everything as indicated. They are not going to imagine that a thing or person will be one way or another. One has to mention circumstances, emotions, gestures.

For instance, some actors would have no idea what to do with a cloudy screenplay. They could reach two extremes: either be so naïve they follow everything like robots and get stuck whenever they bump into a narrative lagoon; or behave like thespians with Shakespearean-Stanislavsky aspirations, who crawl inside the role where the sun doesn’t shine and question the slightest detail. In an extra document, one can develop each of the characters to warm up the actors before auditioning and/or once they’ve been chosen.

The director has to rely on a very clear screenplay and on all the author’s observations. He also can be either an incompetent that has to be moved like a Logo turtle; or an arrogant being who name-drops films and directors on every sentence, feels like the next Mike Leigh – or Amenábar, if he’s Spanish – and fills in plot holes with nonsensical solutions that could ruin the story.

In college, I used to go to a film school in Monterrey. It was called The Film Workshop, and I got to take courses on Production, Cinematography, Acting and Screenplay. Unfortunately, I had to drop out in order not to neglect my baccalaureate. Earlier than that, when I was about nine, I took some communication classes – TV, radio broadcasting and journalism – at Planetario Alfa. Thanks to these courses I knew how to identify descriptions, shots, etc. and investigated furthermore on the Internet. Besides, thanks to these courses, I learned about the behaviours of certain actors/directors/producers/photographers.

I really enjoyed copy-editing this text, and I think it moved the cogs inside me to keep working with scripts. If not writing them, editing them and annotating on them. Of course I would go through it again once Ricardo has modified it, as much as possible, until it gets beautiful. It already is, of course. It’s just a matter of polishing it until it’s crystal clear. The story is really good, and the message – which I shall not reveal so you can go watch it once it’s available – will amaze more than one person.

rubberit[1]

By the way, Ricardo is now helping Alba May with her wonderful business RubberIt. It’s a condom store where you not only buy prophylactics for yourself, but you help to stop unwanted pregnancies and sexually transmitted diseases in others: for every condom you acquire, they donate one to those who don’t have easy access. It’s a great cause that can change Mexico in a very positive way. ♥

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Ricardo Gutiérrez es mexicano, pero lleva varios años viviendo y trabajando en Estados Unidos. Hace poco, me pidió que leyera un guión que escribió para un cortometraje a rodarse próximamente en España. Como podrán ver, todo un proyecto internacional. Además, no sólo abarcaba espacios lejanos, sino también tiempo; con una historia que, pese a ser narrada en un minuto, se desarrollaba a través de los siglos.

Fue un honor participar en este proceso, al menos como correctora de estilo y asesora de ideas. Sin embargo, con todo y la amistad que nos une y con lo impresionante de la historia, tuve que se lo más estricta posible. El guión cinematográfico tiene que ser tajante, casi técnico, sin importar el género de la cinta.

El guión debe ser escrito con tal claridad, que el lector sienta que se ha metido en la cabeza del autor y lo ve todo tal como se le indica. No se van a imaginar que tal cosa o persona va a ser de una u otra manera. Se tienen que mencionar circunstancias, emociones, movimientos.

Por ejemplo, algunos actores no sabrían qué hacer con un libreto turbio. Pueden tocar dos extremos: o ingenuos que tienen que seguirlo todo como robots y se pueden trabar en alguna laguna narrativa; o thespians con ínfulas Shakespeareanas-método Stanislavsky que se meten en el papel hasta donde no llega el sol y van a preguntar el más mínimo detalle. En un documento aparte, se puede desarrollar cada uno de los personajes como preparación para los actores que vayan a audicionar y/o hayan sido elegidos.

El director también tiene que contar con un guión muy claro y cualquier otra observación del autor. Igual puede ser o un incompetente al que tengan que mover como tortuga Logo; o un prepotente que cite ejemplos de películas en cada enunciado, se sienta el próximo Reygadas – o Amenábar, si es español – y llene los huecos narrativos con alguna sandez que arruine la historia.

En la preparatoria, asistí a una escuela de cine en Monterrey. Se llamaba The Film Workshop, y alcancé a tomar cursos de Producción, Cinematografía, Actuación y Escritura de Guión. Desafortunadamente, tuve que salirme para no descuidar el bachillerato. Mucho antes, como a los nueve años, estuve en unos cursos de comunicación – locución, conducción y periodismo – en el Planetario Alfa. Por estos cursos es que supe identificar descripciones, tomas, etc. e investigué pocos más de la Internet. Y también de estos cursos aprendí cómo eran algunos actores/directores/productores/fotógrafos.

Editar esto me gustó bastante, y creo que me volvió a mover los engranes para seguir trabajando con guiones. Si no a escribirlos, editarlos y ponerles anotaciones. Por supuesto que volvería a revisar este una vez que Ricardo haya hecho cambios, cuantas veces sea necesario, hasta que quede precioso. Ya lo está, por supuesto. Sólo es cuestión de pulirlo hasta que quede lo más claro posible. La historia es muy buena, y su mensaje – que no revelaré para que vayan a ver la cinta una vez que esté disponible – sorprenderá a más de uno.

rubberit[1]

Por cierto, Ricardo ahora está ayudando a May Alba con su maravilloso negocio RubberIt. Es una condonería en la que no sólo compras preservativos para ti, sino que ayudas a detener embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual en otras personas: por cada condón que adquieres, ellos donan uno a quienes no tienen fácil acceso a ellos. Es una gran causa que puede cambiar a México de una manera muy positiva. ♥

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