Una cita con la Piedra de Rosetta

Este martes estuve en Londres por la tarde y por la noche. Fue un día fructífero, así que esperen muchas entradas relacionadas con mi visita.

En cuanto llegué a la ciudad, me encontré con Isha y Lauren, y terminamos en el British Museum. Sólo fuimos ahí porque era el museo más cercano a nuestra estación del subterráneo, pero fue una experiencia alucinante. Sorpresa tras sorpresa tras sorpresa de recuerdos milenarios de civilizaciones antiguas. Del comienzo de nuestra civilización y de las maneras en las que nos comunicamos y creamos.

Rosetta Stone, Copy
Rosetta Stone, Copia

Llevo toda la vida obsesionada con la Piedra de Rosetta. Originalmente parte de una estela dedicada al joven Rey Tolomeo V, la Piedra de Rosetta fue valorada más tarde como una de las más preciosas herramientas para descifrar y traducir. Como traductora, es poderoso aprender acerca de los primeros métodos que la humanidad utilizaba para comprender a los otros y ser más comprensibles. En el sentido bíblico, los modos ingeniosos que les ayudaron a romper la maldición que había caído sobre los habitantes y constructores de la Torre de Babel. Dejando sin efecto el castigo de Dios.

Estábamos en un cuarto dedicado a la Ilustración. Una colección de artefactos que fueron descubiertos y desenterrados de territorios una vez distantes de la sociedad occidental. Post-colonialismo, dolor y hurto, desafortunadamente. Manteniendo este lado oscuro de la historia en mente, aún me siento bendecida por estar viva en un tiempo y lugar en el que otros tiempos y lugares están al alcance de mi mano – o a un boleto de trenes y una tarjeta Oyster de distancia, para ser más precisos.

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El cuarto contenía fascinantes jarros griegos. Esculturas romanas y recreaciones modernas. Contenedores chinos y escrituras indias. Ejemplos muy tempranos de escritura cuneiforme. Mientras trataba de evitar los escarabajos malditos, estaba leyendo una placa que resumía las peripecias por las que los arqueólogos habían pasado al tratar de descifrar jeroglíficos del Antiguo Egipto. Dificultades que comenzaron a desenredarse cuando los británicos y los franceses se agarraron de las greñas (como siempre), los británicos ganaron (como no siempre) y tomaron un montón de objetos que Napoleón había encontrado durante su fallido intento de anexar Egipto a su Imperio.

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Entre estos objetos, encontraron la piedra. Una parte de ella estaba en griego – que muchos entendían -, otra parte estaba en demótico o egipcio popular – que no muchos entendían – y una parte se parecía a aquellos “códigos raros” que venían con aquellos “dibujos misteriosos”.

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Pero mientras los británicos ganaron la batalla contra Napoleón y sus planes de tomar el mundo, perdieron la guerra contra la confusión: fue un francés quien se dio cuenta que los jeroglíficos egipcios decían exactamente lo mismo que los garabatos demóticos y los rasguños griegos. Palabra por palabra, caracter por caracter, todo fue averiguado y registrado por los siglos de los siglos. Ahora podíamos traducir aquellos manuscritos, esculturas y pinturas y tener acceso a copiosas cantidades de poesía sublime, listas demográficas, decretos reales, alabanzas al cielo y al estado, y maldiciones contra esos tipos bigotones y ataviados de khaki que jugaban con joyería y momias.

En cuanto la placa mencionó que no sólo una réplica de la Piedra de Rosetta se encontraba en ese cuarto, sino que teníamos permiso de tocarla, entre en modalidad ñoña y la busqué como adolescente buscando a Justin Bieber en el mall. Y ahí la encontré. Justo enfrente de mí, esperando que mis manos miserables la acariciaran como a un esculpido amante.

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Por supuesto, eso es lo que hice. Habrá sido una réplica, pero mi reacción fue la misma. Mi corazón se hundió en lo más profundo de mi abdómen. My respiración se atoró en mi garganta. Mis ojos tan abiertos como mi boca, tan húmedos como mi pecho y mis pies. Un vínculo al pasado, presente y futuro. Una de las razones por las que la gente puede hablar entre sí. Una de las razones por las que yo puedo hablar con ustedes.

Rosetta Stone, Original
Rosetta Stone, Original

Luego fuimos a ver la original y también estaba bien. Estaba en el otro lado del edificio, rodeada de docenas de turistas armados con cámaras con flash y teléfonos móviles. Cada cúmulo de gente hablaba un idioma distinto. Ciudadanos de Babel rindiendo tributo a nuestro verdadero eslabón perdido. No es un mono muerto. Es una piedra viviente.This Tuesday I was down in London for the afternoon and evening. It was a fruitful day, so expect a lot of posts related to my visit.

As soon as I got to the city, I met up with Isha and Lauren, and we ended up in the British Museum. We just went there as it was the closest to our underground station, but it was a truly mind-blowing experience. Surprise after surprise after surprise of millenarian reminders of earlier civilisations. Of the beginning of our civilisation and the ways we communicate and create.

Rosetta Stone, Copy
Rosetta Stone, Copy

I have a lifelong obsession with the Rosetta Stone. Originally part of a stele dedicated to the young King Ptolemy V, the Rosetta Stone was later valued as one of the most precious tool for translation and deciphering. As a translator myself, it is powerful to learn about the earliest methods humanity used to understand the others and make themselves understandable. In a biblical sense, the ingenious ways that helped them to break the curse that had fallen on the inhabitants and builders of the Tower of Babel. Rendering God’s punishment null and void.

We were in a room dedicated to the Enlightenment. A collection of artefacts that were discovered and unearthed from territories once distant to Western society. Post-colonialism, pain and robbery, unfortunately. Keeping this dark side of history in mind, I still feel blessed for being alive in a time and place where other times and places are within arm’s reach – or a railway ticket and an Oyster card away, to be more precise.

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The room contained fascinating Greek jars. Roman sculptures and Modern recreations. Chinese containers and Indian scriptures. Very early examples of cuneiform text. While trying to avoid the cursed beetles, I was reading a plaque summarising the tiles and tribulations that archaeologists went through as they tried to decipher Ancient Egyptian hieroglyphs. Difficulties that began to untangle when the British and the French went into fight (as usual), the British won (as not usual) and seized a lot of assets Napoleon had found during his failed attempt to annex Egypt to his Empire.

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Amongst these items, they found the stone. One part of it was in Greek – which many people knew – , another part was in Demotic or popular Egyptian – which not many people knew – and a part that resembled those “weird codes” that came with those “mysterious drawings”.

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But while the Brits won the battle against letting Napoleon go wild all over the world, they lost the war against confusion: a French person found out that the Egyptian hieroglyphs said exactly the same as the Demotic scribbles and the Greek slits. Word by word, character by character, it was all figured out and registered for centuries to come. Now we could translate those manuscripts, sculptures and paintings and have access to copious amounts of sublime poetry, demographic lists, royal decrees, praises to heaven and state, and curses to those khaki-clad moustached bros who fooled around with jewellery and mummies.

As soon as the plaque mentioned that not only a replica of the Rosetta Stone was standing in the room, but that we were allowed to touch it, I went into full dork mode and looked for it like a teenager looking for Justin Bieber at the shopping centre. And there I found it. Right in front of me, waiting for my miserable hands to caress it like a chiselled lover.

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Of course, that’s what I did. It might have been a replica, but my reaction was the same. My heart sank deep into my abdomen. My breath got clogged in my throat. My eyes as open as my mouth, as wet as my chest and feet. A link to the past, present and future. One of the reasons people can talk to each other. One of the reasons I can talk to you.

Rosetta Stone, Original
Rosetta Stone, Original

Then we saw the original and it was cool too. It was at the other side of the building, surrounded by dozens of tourists armed with flash cameras and mobile phones. Every cluster of people speaking a different language. Citizens of Babel paying homage to our real missing link. It’s not a dead monkey. It’s a living stone.

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