Así me despido de la poesía en vivo en Reino Unido por ahora.
El 8 de diciembre fui headliner de Get Mouthy, una de mis noches de poesía favoritas en mi ciudad adoptiva de Leicester, en el Reino Unido. Por poco más de veinte minutos, presenté material de mi libro Meanwhile (2020, Burning Eye Books) así como cosas más nuevas.

Fue un setlist sorprendentemente optimista y esperanzador. Sabía que si leía algo un poco más apagado acabaría hecha un charco de lágrimas en el piso. Pero la verdad he estado muy, muy agradecida por estos meses de amor, conexión y amistad. De reconectarme con la poesía en el lugar donde comenzó todo, con un ambiente más genuino y lleno de cariño. Muy alejado del caos, el exceso tecnológico y el desprecio que nos quieren enseñar las noticias y los medios.

La magia en las palabras ha sido un tema imperante en estos últimos meses. Hace tiempo tuve una experiencia negativa en otra parte, la cual me inspiró a escribir “Celebration(?)”, en parte una conmemoración de mis años en escenarios y en tinta, en parte un ejercicio para manifestar lo que deseo para mí y mis colegas creadores:
Encabezar presentaciones en todas partes, donde no tengamos que pagar para llegar, donde los organizadores sean lo suficientemente atentos para pronunciar bien los nombres de todos, donde los participantes y el público se animen entre sí en vez de simplemente estar esperando su turno para hablar, donde vendamos al menos unas cuantas copias de nuestro trabajo en cada presentación, y donde finalmente obtengamos algo de respeto.
Porque eso es lo que les debemos a quienes desnudan sus almas en la página y en el escenario, porque esta no es una tarea fácil. En el mejor de los casos, puede hacernos sentir incómodos y tímidos, y en el peor de los casos, nos puede costar la vida.
Y nuestras almas pueden sentirse como si se estuvieran marchitando a veces. No tenemos dinero, estamos exhaustos, hechos pedazos. Pero la alternativa, mantenernos callados y permanecer ocultos, es mucho, mucho peor.
Porque lo opuesto a la depresión no es meramente la felicidad.
Lo opuesto a la depresión es la expresión.
Y la expresión es lo que nos mantiene con vida.
Y se cumplió. Literal, días después de que lo escribí y lo expresé ante el mundo, se cumplió. Me invitaron a encabezar mis dos noches favoritas de poesía en mi ciudad: Pingggg…K! y esta.
Muchas otras cosas se han cumplido una vez que las pongo sobre el papel y, a veces, en el habla. Hablaré más de ellas con el tiempo. Por ahora estoy muy agradecida con la escritura, con la amistad, con el mundo, con la vida.

Quiero que esta poesía, este amor y esta energía, continúen en Monterrey.
Mañana vuelvo a Monterrey, a México. Esta vez lo haré por mucho tiempo. En unos meses, con toda mi familia aquí reunida. Así que ahora manifiesto que pase algo similar en mi ciudad, mi país, mi región. Que se extienda por el mundo. Pero sobre todo, que lo que haya pasado en una casa no sea obsoleto en la otra.
He luchado mucho por llegar a este punto creativo y comunitario en Leicester. No quiero llegar a la nada en Monterrey. A fin de cuentas, todo está pasando en el mismo mundo y en la misma dimensión. En la misma vida. Vendrán tardes y noches así en la tierra que me vio nacer. Ya verán. Ya leerán. Tanto amor no puede concentrarse en un solo punto del universo.



